9 ene. 2009

Michael Snow

“Jamás me ha gustado el término experimental porque implica que se han intentado cosas que no se han conseguido”


(Extracto de La Région Centrale,Quebec,1971)

Visionando ahora mismo La Regiòn Centrale y leyendo despuès el artìculo siguiente sobre la percepciòn de lo concreto que precisamente es la antitesis de la abstracciòn,modo que siempre definiò mi estrecha relaciòn con la vanguardia màs conspiradora de la dècada 65/75,como oyente claro està,vaya eso por delante,la vanguardia sobre la naturaleza chocante de la realidad del mùsico y cineasta Snow,acaba por deleitarme ahora,al paso que amplìa mi comprensiòn frente a otro campo improvisatorio : del todo punto de apoyo,tiempo y espacio concreto.
Ciertamente una osadìa sobre y contra la fòrmula absurdìsta,mètodo de abstracciòn del que sigo siendo fiel amante a pesar de la importancia de las excasas revoluciones posteriores.
(Mr.Suburbia)



















El viaje aéreo que propone Michael Snow durante 190 minutos, es un auténtico tour de force cinematográfico, conceptualmente impecable realizado el año 1971. Una cámara específicamente diseñada para la película permite controlar por ordenador un sinfín de desplazamientos panorámicos laterales y verticales, movimientos circulares que invierten la sensación de la gravedad y zooms que, más que mostrar nuevos encuadres, ocultan el entorno al que pertenecen. El paisaje del pico de una montaña situado en el norte del Quebec, queda definido y rastreado en toda su magnitud mediante imágenes, permanentemente móviles, que aceleran su ritmo a medida que avanza la película. El cielo azulado de nubes difuminadas contrasta con el terreno arisco, prácticamente lunar, de la zona montañosa. Sin rastro alguno de presencia humana, más allà del carácter artificial de las sombras proyectadas en el suelo por el propio aparato fílmico; Snow selecciona diferentes fragmentos (filmados en 16 mm a lo largo de cinco días) que formalmente desvelan la aproximación a su propio dispositivo tecnológico. Una abstracción sonora hecha de zumbidos electrónicos agudos y texturas atmosféricas concuerdan, de vez en cuando, con las secuencias de desplazamientos. El ímpetu por representar el paso del tiempo a lo largo de un día queda definido por la progresiva oscuridad y la consecución de la noche, personificada en unos planos de la Luna, estéticamente cercanos al film Moonplay de Marie Menken. El amanecer se corresponde con el despertar, con la llegada de un nuevo día y con un clímax final frenético, apasionadamente abstracto. Los ocres de la tierra y los azules del cielo casi se superponen cuando la cámara alcanza su máxima velocidad, finalizando una película sin precedentes (quizás Back and Forth del propio Snow?) que es una experiencia impactante, mareante, analítica y desconcertante que tiene mucho de visionario y de alquimista. Incluso un tanto de quiromántico.
(Albert Alcoz,Visionary Film,Avant Garde/Experimental Film)